Benigno el Turdetano.
Es sin duda el peor bandido de las sierras de Tartessos... en todos los sentidos... reales, figurados y
desfigurados. Gobierna con mano y cabeza duras a un desarraigado grupo de asaltacunas, saltabardales,
apedreaperros, destripaterrones, revientagranos, mascaboñigas y rebañaollas de diversa calaña... gente de
baja estofa, para que ustedes lo entiendan. Sus principales víctimas son los descuidados caminantes de los
senderos boscosos, los incautos navegantes del caudaloso Tarsis y cualquiera que se acerque a su banda a
menos de lo que alcanza el olfato en distinguir a un gilipuertas. Su "cueva-cuartel" parece un "todo a cien" de
la época. En ella se pueden encontrar, mezclados sin orden ni concierto, millones de objetos de más que
dudoso gusto y calidad, aunque, como es de suponer, a Benigno le parecen un tesoro de incalculable valor.




El Druida.
Este brujo celta de aspecto inquietante y oscuras costumbres nocturnas habita una fétida cabaña en un tétrico islote
rodeado de quejumbrosos pantanos por los que se arrastran abominables criaturas (da canguelo, ¿eh?). Es especialista
en adivinar el futuro arrojando al suelo un montoncito de huesos, piedras y palos (ya ves tú que complicación). Él llama
"runas" a estos sencillos objetos, seguramente para darle un toque exótico a tan simple actividad y así cobrar algo más.
Ya se sabe que muchas cosas se venden por el envoltorio. Yo, sin ir más lejos, me compré un pin del grupo vasco de
Rock "Kakakulo" por que venía en una cajita de madera de arce y... Vale, me estoy yendo del tema, pero es que hay
poco más que contar. Ah, si. El druida aborrece los pagos en plata... tiene demasiada en la trastienda y es un engorro.