El reino mítico de Tartessos

Introducción
La existencia del imperio tartessio ha sido discutida durante mucho tiempo. Hoy en día es una certeza histórica,
ha dejado de ser un mito. Realmente, el nombre de Tartessos representa un enigma que las investigaciones
arqueológicas e historiográficas han ido cubriendo de veracidad desde que el historiador alemán Adolf
Schulten iniciase la búsqueda de la mítica ciudad a la que los griegos veneraban como la más fértil y rica de
toda Europa, identificándola con alguna de las existentes en el valle del Guadalquivir. Tartessos fue un país en
el que existía un Estado regido por una monarquía.

Tartessos fue el primer estado organizado que se formó en la Península Ibérica, hacia finales del segundo
milenio antes de Cristo, y que adquirió una extraordinaria personalidad política y cultural

Las primeras noticias de Tartessos nos llegan a través de la Biblia, en cuyo Antiguo Testamento se habla de
los reyes de Tarsis, ricos en plata, hierro, estaño y plomo, que comerciaban mediante naves con Fenicia y
Palestina.

Los griegos sitúan en este reino al mítico rey Gerión, gigante con tres cabezas al que Hércules debió
enfrentarse para robarle sus bueyes por encargo de los dioses.

Pero, sobretodo, la fuente más precisa la constituye el historiador griego Heródoto, que nos narra cómo unos
navegantes griegos de Samos fueron arrastrados más allá del estrecho de Gibraltar (las columnas de Hércules)
por el viento de levante, y trabaron amistad con el rey Argantonio, que les dió gran cantidad de plata para
construir una muralla que protegiese su ciudad de los ataques de los medos.

Aunque han fracasado hasta hoy todos los intentos de encontrar los restos de su capital, existe hoy día
abundante material arqueológico de la cultura tartésica obtenido en lo que fueron otros asentamientos de
menor importancia (El Carambolo, La Joya, Cancho, Roano, etc).

La incierta localización de Tartessos
Según Schulten el nacimiento de Tartessos tiene su origen en la llegada de pueblos procedentes de Asia
Menor, más avanzados culturalmente como la mayoría de los deesta zona, y que tras arribar a las costas
andaluzas se convirtieron en la clase dominadora, ejerciendo su poder desde el Algarve portugués hasta el
levante español. Este pueblo era originario de Lidia, los Tirsenos, y empujados por otros pueblos desplazados
de Europa, iniciaron un éxodo hacia occidente, que les llevó a fundar civilizaciones como Tartessos o Etruria,
un pueblo ubicado en la península itálica y que también se reviste de algunos caracteres casi mágicos. Esta
emigración se produjo en torno al 1.200 a. C.
Antiguos historiadores griegos y romanos nos hablan de que Tartessos fue el nombre que en un pasado
remoto recibió el río Betis (Guadalquivir) y describen a la capital tartesia como situada en una isla, en la
desembocadura del río, aunque otros dicen que Tartessos era el antiguo nombre de Gadir (Cádiz).
Sabemos que sus dominios se extendían por todo el sur peninsular, hasta las proximidades de Cartagena,
donde fundaron la ciudad de Mastia y en las proximidades de Malaka (Málaga) poseían una isla consagrada a
Noctiluca.

El problema reside en que estos escritores de la antigüedad dan dos localizaciones para la ciudad, que para
unos estaba en la desembocadura del Guadalete y para otros en la del Guadalquivir. Todo se complica si
consideramos que, en aquella época, lo que hoy son marismas formaban un gran golfo oceánico, el Lago
Ligustinus, y el Guadalquivir podría haber desembocado al mar en un lugar diferente al actual.

La mayoría de los expertos se inclina, a pesar de todo, por situar a Tartessos en la barra que separa
actualmente el océano de las marismas, entre los brazos que formaba en su desembocadura el Guadalquivir y
próxima al lago, y así la hemos señalado en el mapa.

La gran cantidad de aluviones depositados por el río, que ha colmatado con ellos el antiguo lago, explica por sí
misma la dificultad que entraña la localización de la ciudad, que quizás se encuentre enterrada bajo una espesa
capa de sedimentos. Su hallazgo y excavación es, quizás, el mayor reto de la arqueología andaluza

Los reyes tartesios.

Gerión
El décimo de los doce trabajos que Euristeo impuso a Hércules, según la mitología fue el robo de los bueyes de
Gerión, rey de Tartessos.
Se trata de un ser fantástico dotado de tres cuerpos o, en algunas versiones, de tres cabezas, con el que el
héroe griego se enfrentó victoriosamente.
No tenemos noticias históricas de este personaje.

Norax
Rey mítico de Tartessos, nieto de Gerión, que conquistó Cerdeña y fundó la primera ciudad que hubo en esta
isla, de nombre Nora

Gárgoris
Rey mítico de Tartessos, descubrió el uso de la miel, según Trogo Pompeyo, historiador romano del siglo I a.
de C. Según el mito, reinaba en los bosques, mientras que Gerión gobernaba en las islas.

Habis
Hijo de Gárgoris fue abandonado en el bosque y alimentado por las fieras. Después fue arrojado al mar, que lo
devolvió y fue criado por una cierva. Capturado por unos cazadores fue reconocido por su padre y proclamado
rey. Es el prototipo de rey sabio, que dio las primeras leyes a su pueblo y le enseñó a domesticar los bueyes y
a uncirlos al arado. Sus sucesores reinaron durante varios siglos. Se trata, también, de una leyenda transmitida
por griegos y romanos.

Argantonio
Rey histórico de Tartessos que vivió en la segunda mitad del siglo VII a. de C. y en la primera mitad del siglo VI
a. de C., cuyo nombre (argentum es plata en latín) parece hacer referencia a la riqueza minera de su reino

REFERENCIAS HISTORICAS.

A continuación una selección de textos históricos que hacen referencia a Tartessos. Bajo cada texto y según el
caso, la obra y autor; los números hacen referencia a capítulos, párrafos, etc.; también se da información sobre
el autor y las fechas en que vivió.

Tarsis en la Biblia

"Los reyes de Tarsis y de las islas le ofrecerán sus dones..."
Libro segundo de los Salmos 72,10

"Los de Tarsis traficaban contigo en gran abundancia de productos de toda suerte; en
plata, hierro, estaño y plomo te pagaban tus mercancías."
Libro de Ezequiel 27,12

Tartessos según los griegos

"Parece ser que en tiempos anteriores llamose al Betis Tartessos y a Gades y a sus islas vecinas Eriteia. Así se
explica que Etesícoro, hablando del pastor Gerión dijese que había nacido enfrente de la ilustre Eritrea, junto a
las fuentes inmensas de Tartessos, de raíces argénteas, en un escondrijo de la peña."
Estrabón 3,2,11 (geógrafo e historiador griego, -63 a 21)

"Y como el río tiene dos desembocaduras, dícese también que la ciudad de Tartessos, homónima del río,
estuvo edificada antiguamente en la tierra colocada entre ambas, siendo llamada esta región Tartéside."
Estrabón 3,2

"Acto seguido los samios partieron de la isla y se hicieron a la mar ansiosos de llegar a Egipto, pero se vieron
desviados de su ruta por causa del viento de Levante. Y como el aire no amainó, cruzaron las Columnas de
Hércules y, bajo el amparo divino, llegaron a Tartessos. Por aquel entonces ese emporio comercial estaba sin
explotar, de manera que a su regreso a la patria, los samios con el producto de su flete, obtuvieron, que
nosotros sepamos con certeza muchos más beneficios que cualquier otro griego..."
Heródoto 4,152 (historiador griego, -484 a -420)

"Los habitantes de Focea fueron los primeros griegos que realizaron largos viajes por mar y son ellos quienes
descubrieron el Adriático, Tirrenia, Iberia y Tartessos. No navegaban en naves mercantes sino en
pentecónteras. Y al llegar a Tartessos hicieron gran amistad con el rey de los tartesios, cuyo nombre era
Argantonio que (como un tirano) gobernó Tartessos durante ochenta años y vivió un total de ciento veinte.
Pues bien, los focenses se hicieron tan amigos de este hombre que, primero los animó a abandonar Jonia y a
establecerse en la zona de sus dominios que prefiriesen, y, luego al no poder persuadirles sobre el caso,
cuando se enteró por ellos de cómo progresaba el medo, les dio dinero para rodear su ciudad con un muro. Y
se lo dio en abundancia, pues el perímetro de la muralla mide, en efecto, no pocos estadios y toda ella es de
bloques de piedra grandes y bien ensamblados.
Heródoto 1,163

Tartessos según los romanos

"Aquí se extienden con amplitud las costas del golfo tartesio...aquí está la ciudad de Gadir... Fue llamada,
antes, Tartessos, ciudad grande y opulenta en tiempos antiguos... El río Tartessos, deslizándose por campos
abiertos desde el Lago Ligustino, ciñe la isla por ambos lados con su corriente. Y no corre por un solo lecho...
sino que proyecta tres brazos sobre los campos; con dos desembocaduras, baña también las zonas
meridionales de la ciudad."
Avieno, "Ora marítima" (poeta romano, siglo IV)

Testimonios asirios.

Inscripción asiria publicada por O. Schröder, Kleinschrifttexte aus Assur, Leipzig, 1920
"Anaku-ki, Kaptara-ki, las tierras más allá del mar superior (del Mediterráneo), Dilmun, Magan, las tierras más
allá del mar inferior (el Golfo Pérsico) y los países desde el nacimiento del sol hasta su ocaso, que Sargon, el
rey del mundo, conquistó tres veces".
Inscripción de época de Asaradon publicada por Messerschmidt, Kleinschrifttexte aus Azur historischen
Inhaltes, 1911.
"Los reyes del medio del mar, todos ellos del país de Iadnan (Chipre), del país Iaman (Iavan) hasta el país de
Tarsisi, se inclinan bajo mis pies".

ECONOMÍA Y SOCIEDAD
Los tartessios practicaban una agricultura evolucionada, eran buenos navegantes y pescadores, trabajaban
los metales y conocían la escritura. La explotación minera (cobre, plata, oro) y el tráfico del estaño les llevó a
un activo intercambio comercial.
Era fértil en toda clase de frutos, riquísimo en oro, plata, estaño y hierro, y abundante en ganados.
Hay que destacar un dato indiscutible: la enorme importancia que Tartessos, gracias a su privilegiada situación
minera, tuvo en las economías griega y fenicia. El resto de Europa no tenía minas de importancia (o no se
habían descubierto todavía); por contra, la costa andaluza era rica en todo tipo de metales, especialmente el
estaño (fundamental para formar la aleación del bronce) y la plata. Tal riqueza ya había estimulado la formación
de grandes culturas en la zona desde el tercer milenio antes de nuestra era, como la cultura de Almería o Los
Millares.
Ello explica que los fenicios, abandonando la isla Cerdeña, fundaran Cádiz aproximadamente en el año 1100 a.
C. Los metales de la zona, tanto la plata como el bronce, eran suficiente atracción como para fundar una colonia
donde los mercaderes abastecieran de metal a la metrópoli. Con todo, Tartessos no fue un simple emporio de
metales, sino un verdadero pueblo de trabajadores metalúrgicos. Este hecho está avalado por la gran cantidad
de objetos manufacturados encontrados en las diferentes excavaciones, especialmente los yunques y
herramientas típicas del trabajo del metal, así como el descubrimiento de vetas de mineral agotadas en el siglo
VI a. C. A cambio, Tartessos recibía telas, ámbar, cerámica y objetos de adorno procedentes de las más
diversas zonas de Oriente, con lo que su cultura y sus tipos decorativos se orientalizaron. Más aún, parece
que la entrada en la península ibérica de materias alimenticias tan fundamentales como el vino y el aceite se
debe, precisamente, a los intercambios comerciales entre Tartessos y los fenicios.
Según escritores antiguos los tartessios eran expertos metalúrgicos, el país era rico en oro, plata, y
especialmente en cobre. Tenían una agricultura próspera con canales de riego, y el olivo y la vid
proporcionaban grandes cosechas. También la ganadería era importante con ganado vacuno, caprino, ovino y
porcino. La obtención de sal era también pieza fundamental de la riqueza tartessia; la pesca y especialmente los
moluscos eran también objeto de consumo. Viajeros atrevidos, los redondos barcos tartesios llegaron a las
islas Británicas llevando calderos de bronce y escudos y después al noroeste de Francia obteniendo estaño y
plomo a cambio.
La civilización tartésica tuvo una economía próspera y una cultura superior a las que en el primer milenio a.C.
se daban en occidente, más parecida a las del oriente. Fueron un pueblo que basó su economía en la minería, el
comercio marítimo y la agricultura. Aprovecharon la riqueza minera de la región y gozaron de una avanzada
industria metalúrgica. Además, fueron grandes navegantes.
Aunque no existen datos sobre las naves que utilizaron, el hecho de que trajesen estaño desde el norte, hace
suponer que sus naves eran sólidas y rápidas. Probablemente también disponían de otras naves que surcaban
el Guadalquivir para llevar a la costa la materia prima con la que después comerciaban. El río fue el centro de
esta civilización y en su entorno crecieron las ciudades más importantes. En el campo agrícola y ganadero, los
toros, la oveja, que producía una lana rojiza, el trigo o la miel fueron sus principales productos. El olivo lo
introdujeron en la península los fenicios.
La sociedad tartéssica, tan rica y especializada, estuvo, sin duda, fuertemente jerarquizada. Existió una élite
aristocrática dominante que, mitológica e históricamente, queda representada por la milenaria monarquía de
Tartessos. Por si ello fuese poco, la demanda de metales fue tan grande que, a partir del siglo VIII a. C., existe la
casi total certeza de un comercio entre Tartessos y las costas atlánticas (Galicia, la Armórica y las Islas
Británicas), que abastecerían de estaño, plata y plomo (indispensable para la fundición) a la sobrepujada
economía del sur peninsular. Pesca y ganadería tuvieron que completar el panorama económico de El Dorado
de la Antigüedad, especialmente esta última.

ARTE Y CULTURA
Con respecto al arte, los tipos orientalizantes, especialmente influidos por el arte fenicio, son los que
dominaron el gusto artesanal de Tartessos. Así, se observa en los diferentes objetos extraídos de
excavaciones arqueológicas, como ánforas y vasos (de cerámica y de vidrio), que muestran una riquísima
decoración polícroma. Mención aparte merece el formidable tesoro encontrado en el poblado de El Carambolo
(Sevilla) en 1958 (21 piezas de oro guardadas en un lebrillo); las hipótesis sobre su uso apuntan bien hacia una
interpretación como aderezo masculino o bien como adornos para una estatua, tal vez de un toro. Los estudios
de Juan de Mata Carriazo sobre los materiales encontrados revelan que los habitantes de Tartessos, dedicaron
gran parte de su riqueza a la compra o elaboración de diferentes objetos de oro y plata, en especial brazaletes,
diademas, gargantillas, cotas pectorales, collares, pulseras, cinturones, anillos y pendientes. La decoración
geométrica y las pinturas diversas forman parte tanto de la cultura fenicia orientalizante como de la primitiva
decoración griega, las dos mayores influencias del arte tartéssico.
Con respecto al bagaje cultural de los tartéssicos, la principal fuente es Estrabón. Habla de los turdetanos
(sucesores del pueblo tartessio) como el más culto pueblo de la península. Así pues, Estrabón habla de los
anales y leyes conservadas por escrito desde los tiempos del rey Argantonio, lo que hace suponer que la
tradición de letras venía desde antiguo. Para corroborar tal dato, las excavaciones arqueológicas han
descubierto gran cantidad de lápidas o estelas funerarias con caracteres alfabéticos en su exterior. El sistema
de escritura tartéssico o turdetano es consonántico y fue usado desde el 700 (?) al 200 a. C. El sentido de la
lectura es de derecha a izquierda.
Otro escritor griego, Éforo, cita varias leyes (aunque sería mejor utilizar el término "costumbres") tartésicas,
como la prohibición a los jóvenes para testificar contra los ancianos (rasgo de jerarquización social). Con
respecto a los cultos, se cita todo un elenco de santuarios en la zona dedicados a la adoración de diferentes
divinidades, especialmente al sol, a la luna y a varias fuerzas semidiabólicas. Se dice que en una isla cerca de
Málaga había un santuario donde adoraban a la Luna y otro, cerca de las costas del Algarbe, donde adoraban
a los vientos.
Sus dioses eran las estrellas, adoraban al Sol y a la Luna; respetaban mucho a los ancianos y eran
hospitalarios y de gran liberalidad. Amaban artes como la danza o la música.

Compendio de la Ora Marítima sobre Tartessos

"Tartesos está en una isla del golfo de su nombre, en el cual desemboca el río Tartesos, que baña sus murallas
después de pasar por el lago Ligustino. El río forma en su desembocadura varias bocas, de las cuales tres
corren al Oriente y cuatro al Mediodía, las cuales bañan la ciudad. Arrastra en sus aguas partículas de pesado
estaño, y lleva rico metal a la ciudad de Tartesos. Cerca se halla el "Monte de los tartesios", lleno de bosques,
y el "Monte argentario", sito sobre la laguna Ligustina, en cuyas laderas brilla el estaño. La ciudad de Tartesos
está unida por un camino de cuatro días con la región del Tajo o el Sado, y por otro de cinco días con Mainake,
donde los ricos tartesios poseían una isla consagrada por sus habitantes a Noctiluca. El límite oriental del
dominio de los tartesios estuvo en tiempos en la región de Murcia y el occidental en la zona de Huelva".


DIRECCIONES DE INTERNET Y BIBLIOGRAFÍA.

En las siguientes direcciones y libros podemos ampliar información acerca de Tartessos. De algunas de ellas
hemos tomado textos y referencias para la sección "introducción histórica" de esta web. Quede constancia y
vaya por delante nuestro agradecimiento. No obstante si alguien se siente plagiado en algún texto sólo tiene
que hacérnoslo saber y se suprimirá.

- "Tartessos, tres mil años de enigma". Jorge Alonso. Editorial Genil, Granada, 1983
- "Desciframiento de la lengua iberico-tartessica".Fundación Tartesos S.L. Barcelona, 1996.
- "El templo de Melkart", Gonzalo Millán del Pozo
Imagine Ediciones. Madrid, 2001.
-"Cuadernos Historia 16, nº 40". Blanco, Antonio y Blázquez José María, Tartessos Ed. Información y Revistas
S.A., Madrid 1985.
-"Historia de España Ilustrada" .Regla, Juan.. Ed. Ramón Sopena S.A., Barcelona 1968
-"Ideología Y poder en tartessos y el mundo ibérico". Almagro Gorbea, M. Madrid, 1996.
-"Tartessos y los orígenes de la colonización fenicia en Occidente" Blázquez, J. M. Salamanca, 1975.
-"Tartessos. La ciudad sin historia" Maluquer, J. Barcelona, 1970.
- "Sociedad y mundo funerario en tartessos " Torres Ortiz, M. Madrid, 1999.
-"Reflexiones sobre los escudos de las estelas tartésicas",Boletín de la Asociación Española de Amigos de la
Arqueología, 23 Bendala Galán, M. 1987, pp. 11-17.
-" Historia de España Ilustrada", Regla, J. 1968, Barcelona, Ed. Ramón Sopena.
- "Notas sobre las estelas decoradas del Suroeste y los orígenes de tartessos", Bendala Galán, M. 1977, en
Habis 8, pp. 321-330.
- "Tartessos", Bendala Galán, M. 1985 en Historia General de España y América, Madrid, Rialp, pp. 595-642.
- "Los enigmas de tartessos "Alvar, J. y Blázquez, J. M. Eds. 1993, Madrid, Cátedra.
- "Tartessos y El Carambolo " Carriazo, J. de M.1973, Madrid.
- "Tartessos" Maluquer de Motes, J. 1979, Barcelona, Destinolibro.
- "Tiro y las colonias fenicias de Occidente "Aubet, Mª E. 1994:. Crítica. Barcelona.
- "Ideología y poder en Tartessos y el mundo ibérico "Almagro, M.,
Madrid. 1996
- "El hombre de la plata". Arsenal, León. Valdemar 2000

DIRECCIONES DE INTERNET

http://www.arrakis.es/~jmra/historia.htm
http://argantonio.elsendero.es/riqueza/076a.html
http://perso.wanadoo.es/emilio10/tartessos.htm
http://www.arrakis.es/~pepeluis/schulten.htm
http://ctv.es/tarso/HistoriaH.html
http://utopiaverde.org/historia/historia-antigua/tartessos/home.html
http://www.isocanda.org/adn/0597doc.htm
http://www.proel.org/alfabetos/tartesio.html